lunes, 31 de agosto de 2009

PROPOCISION CON PUNTO DE ACUERDO RELATIVO A LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LA MINORÍA ÉTNICA UIGUR EN LA PROVINCIA CHINA DE XINJIANG


Los suscritos, Senadores José Luis García Zalvidea, Carlos Sotelo García y Tomás Torres Mercado, integrantes del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática a la LX Legislatura, con fundamento en el artículo 58 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General, someto a la consideración de esta soberanía la siguiente Proposición con Punto de Acuerdo al tenor de las siguientes:

CONSIDERACIONES
El pasado 5 de julio, tuvo lugar en Urumqi, capital de la provincia autónoma de Xinjiang, ubicada al noroeste de China, una multitudinaria manifestación de protesta por el asesinato de dos ciudadanos chinos pertenecientes a la etnia “uigur”, después de que estos sostuvieran una riña con otros ciudadanos chinos de la etnia “han” (grupo étnico mayoritario).

Ahora bien, para entender el trasfondo étnico y arribar a una idea de la verdadera dimensión del problema, es necesario tomar en cuenta que la etnia “uigur” es una de las 55 minorías nacionales de China, que en conjunto representan tan sólo el 9% de la población total de China. El 91% restante de los 1.350 millones de chinos corresponde a la etnia mayoritaria “han”.

Los uigures son de religión musulmana, su lengua es de origen túrquico y tienen como base el alfabeto árabe. Habitan fundamentalmente en Xinjiang, que oficialmente se denomina Región Autónoma Uigur, aunque en dicha región habitan también otras minorías musulmanas, además de representantes de la mayoría han.

La presencia de miembros de la mayoría “han”, sobre todo en la capital, Urumqi, se debe a los intentos del gobierno central de repoblar esta región mayoritariamente poblada por uigures con hanes.

En la actualidad, los uigures alcanzan casi la mitad de la población de Xinjiang (el 45%), mientras que los hanes apenas rebasan el 40% de la población provincial.

Sin embargo, más allá de la composición étnica de la región, destaca la política del gobierno central para favorecer a la étnia han, principalmente a través del reparto desigual del trabajo, reservando los puestos de mayor responsabilidad en el poder para los hanes, al igual que la mayoría de los espacios en la administración pública.

De esta forma, es posible afirmar que las manifestaciones de protesta y las acciones de violencia que han tenido lugar en esta provincia China, tienen como verdadero trasfondo la aplicación de una inaceptable política de segregación étnica.

Dicha política, además de generar protestas y movilizaciones de rechazo, ha derivado en una violenta represión por parte del gobierno chino que hasta el momento tiene un saldo oficial de 184 muertos y más de mil quinientos heridos. Y resaltamos las cifras oficiales porque, tal y como lo han denunciado diversas organizaciones civiles y organismos internacionales, el número real de víctimas podría ser de varios cientos (para nadie es un secreto la estricta política de censura que sobre los medios y la información ejerce el gobierno chino, no sólo al interior de China, sino también para la prensa internacional).

Ahora bien, después de los enfrentamientos, los bloqueos a vialidades, la quema de vehículos y el asesinato de ciudadanos chinos, el conflicto ha escalado y el gobierno ha decidido imponer el toque de queda y prohibir todo tipo de reuniones públicas en la región de Urumqi.

Como resultado, la mayoría de las empresas y los restaurantes están cerradas. Sólo circulan por las calles los vehículos del ejército y la policía. La situación se ha tornado tan compleja, que el Presidente chino, Hu Jintao, canceló su participación en la cumbre internacional del G-8 celebrada recientemente en Italia.

Por si esto no fuera poco, el domingo 12 de junio, un depósito de petróleo con capacidad para almacenar 10.000 metros cúbicos de combustible explotó precisamente en una planta química de Urumqi.
Dicho acontecimiento ha venido a tensar y a complicar aún más la situación, poniendo en verdadero riesgo la estabilidad y la vigencia del estado de derecho en esta región del mundo.
La crisis política en la Región Autónoma Uigur es un conflicto local que ha adquirido una dimensión internacional al poner una vez más en la mira de la opinión pública mundial, la vergonzosa actuación del gobierno chino frente a la pluralidad política y la diversidad étnica y religiosa.

De esta manera, el mundo vuelve a ser testigo del uso de la violencia y de la represión como políticas de Estado para mantener, a cualquier precio, el control de regiones y poblaciones consideradas rebeldes.

Frente a esta situación, y frente al genocidio silencioso aplicado por China de manera sistemática en contra de aquellas regiones y minorías que no se someten a los designios del gobierno central ni de la mayoría étnica, un país como el nuestro no puede mantener un silencio cómplice.

Y menos después de que el gobierno chino ha amenazado con ejecutar y aplicar la pena de muerte a todos aquellos disidentes políticos y actores sociales que participaron en las manifestaciones de la región de Xinjiang y se atrevieron a “desafiar” al gobierno.

En este contexto, la Unión Europea ha instado de manera enérgica y contundente a China a que se contenga y garantice el respeto de los derechos democráticos. Por su parte, los Estados Unidos han lamentado profundamente las muertes en la región china.

De igual forma, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, ha declarado que "las diferencias deben resolverse pacíficamente y mediante el diálogo". A su vez, el presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Pöttering, ha pedido a todos los protagonistas calma y moderación; y ha instado a las autoridades chinas a actuar dentro del respeto a la dignidad humana y a los derechos humanos fundamentales.

Por todo lo anteriormente expuesto, y porque esta soberanía está obligada a pronunciarse sobre cualquier violación a los derechos humanos, sin importar el país o la región del mundo, me permito poner a su consideración la siguiente proposición con:

PUNTO DE ACUERDO
PRIMERO.-
La Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión lamenta las acciones de violencia y represión de las que ha sido víctima la minoría étnica uigur en la provincia China de Xinjiang; y externa su solidaridad con las familias de las víctimas que han perdido la vida.

SEGUNDO.- Se exhorta al Titular del Poder Ejecutivo Federal a efecto de que:
1.- Exprese al gobierno de China la condena del Estado mexicano al uso de la fuerza en contra de población civil y reitere nuestro rechazo a la aplicación de la pena de muerte.
2.- Promueva que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU realice una investigación que contribuya a escalecer y sancionar las violaciones a los derechos humanos y los asesinatos que han tenido lugar en la provincia china de Xinjiang.
3.- Exhorte al gobierno de China a ajustar su actuación a los principios de solución pacífica de controversias, apego al estado de derecho, tolerancia a la diversidad étnica y religiosa; así como respeto pleno a los derechos humanos, especialmente aquellos que tienen que ver con la libertad de expresión, asociación y manifestación.

TERCERO.- La Comisión Permanente hace votos para que la República Popular China logre arribar a un esquema de convivencia e integración pacífica entre sus distintas étnias y regiones. Comuníquese a la Asamblea Popular Nacional China.
Las lenguas túrquicas o túrcicas constituyen una familia de lenguas estrechamente emparentadas habladas desde Turquía y Europa oriental hasta el Asia central. El miembro más conocido de dicha familia es el turco que es la lengua oficial de Turquía. El uigur es una lengua que tiene más de 7.000.000 de hablantes en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang (China)

SUSCRIBEN
Sen. José Luis García Zalvidea
Sen. Carlos Sotelo García
Sen. Tomás Torres Mercado

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